Terrores Nocturnos
De noche, las prisiones se llenan de aire enjaulado y castillos de ideas. La noche distante roba a las cosas su luz y las desfigura, las mancha y las soterra bajo salvajes brochazos de negrura imborrable. La noche es la tierra de las cosas desahuciadas, de las plagas informes, de sombras huidizas a las que no ata la condena del día. La aparente aversión que despiertan es una elección, práctica de sinceridad, por parte de un mundo maquillado con colores engañosos y de sus pobladores. Yo misma, he contemplado incontables ocasiones el rostro grotesco de la realidad que nuestra natural disposición como especie nos obliga a ignorar y que sólo encumbra a algunos sujetos peligrosos y detestables. Afortunadamente para mi cordura, no me hallo entre ese malherido grupo de monstruos simiescos y espero poder seguir manteniendo dicha convicción al término de estas confesiones de las que, prometo, no demoraré en desembarazarme. Desde niña, tal vez incluso ya en la cuna...